septiembre 15, 2017
O. Octavio Omi
Yo nunca hable contigo
Hoy quiero saludarte, ¿Cómo estás?
¿Tú sabes? Me decían que no existes.
Y yo, creí que era verdad.
Anoche vi tu cielo. Me encantaba
Oculto en un hoyo de Granada.
¡Quien iría a creer que para verte , bastaba con tenderse uno de espaldas!
No sé si aún querrás darme la mano;
Al menos creo que me entiendes.
Es raro que no te haya encontrado antes,
Sino en un infierno como este.
Pues bien, ya todo te lo he dicho.
Aunque la ofensiva nos espera.
Para muy pronto, Dios , no tengo miedo
Desde que descubrí que estabas cerca.
¿La señal,? Bien, Dios, yo debo irme.
Ah, olvidaba decirte… que te quiero.
El choque será horrible… en esta noche…
¿Quién sabe? Tal vez llame a tu cielo.
Comprendo que no he sido amigo tuyo.
Pero… ? Me esperarás si hasta ti llego?
¡como! ¡Mira, Dios: estoy llamando,
Tarde te descubrí…. ¡Cuánto lo siento!.
Dispensa… debo irme… ¡buena suerte!
(qué raro, sin temor voy a la muerte).