septiembre 2017

viernes, 15 de septiembre de 2017

La Felicidad, para S. Agustín



La Felcidad
Nadie , al ser preguntado si quiere ser feliz, responde negativamente. Todo hombre clama que quiere ser feliz. Pero los hombres no saben muchas veces por donde se va a la felicidad., ni donde se halla, por eso andan fuera de camino. Porque nadie yerra, si no va a ninguna parte. Nace todo error de caminar sin saber a dónde se va. El Señor nos poner en el camino y cuando nos hacemos creyentes en Cristo, aunque no estemos en la patria, ya hemos comenzado a andar por el camino. Luego así como a nuestros seres queridos ,si nos acordamos de sr cristianos y de que ellos andan con vanas supersticiones y herejías, les exhortamos y avisamos para que vengan al camino y anden por él, así también los que van por el mismo camino deben animarse unos a otros. Porque nadie llega si no va por el camino, mas no todo el que va por el camino llega. Se hallan en mayor peligro los que están fuera del camino; mas tampoco los que están en el deben tenerse por seguros, no sea que seducidos por las mismas delicias del camino, se enfríen en el amor de aquella patria, donde solamente está el verdadero descanso. Nuestros pasos en este camino son el amor de Dios y el prójimo. El que ama, corre y el que con más fuerza ama, con mayor ligereza corre y cuanto más frio es el amor, con mayor pureza se mueve en el camino. Y si no ama esta inmovilizado en él ; si se entrega al amor del siglo, vuelve la vista atrás en el camino , no lleva la mira puesta en la patria que le espera. Confesiones XII, 2

Hay oraciones que Dios no escucha



La respuesta que da la Biblia
Hay peticiones que Dios no concede. Veamos dos tipos de oraciones que Dios podría pasar por alto. 1. Oraciones que se oponen a la voluntad divina Dios no concede peticiones que vayan en contra de su voluntad o de sus normas, las cuales él mismo revela en la Biblia (1 Juan 5:14). Por ejemplo, las Escrituras condenan la avidez; es decir, el deseo insaciable de poseer algo, como el dinero. Y los juegos por dinero fomentan la avidez (1 Corintios 6:9, 10). Así que Dios no escucha a quien le pide ayuda para ganar la lotería. Él no es como el genio de la lámpara, dispuesto a concedernos cualquier deseo. ¡Y qué alivio es saber que Dios no responde las oraciones de gente con malas intenciones! (Santiago 4:3.)
2. Oraciones de personas que siguen ofendiendo a Dios
Dios tampoco escucha las oraciones de quienes a propósito hacen cosas que lo ofenden. A unos siervos suyos que se empeñaban en desobedecerlo, Dios les dijo: “Aunque hagan muchas oraciones, no escucho; sus mismas manos se han llenado de derramamiento de sangre” (Isaías 1:15). Si ellos se hubieran arrepentido y hubieran tratado de conseguir su perdón, él habría escuchado sus oraciones (Isaías 1:18).

Escucha, Dios



Yo nunca hable contigo Hoy quiero saludarte, ¿Cómo estás? ¿Tú sabes? Me decían que no existes. Y yo, creí que era verdad. Anoche vi tu cielo. Me encantaba Oculto en un hoyo de Granada. ¡Quien iría a creer que para verte , bastaba con tenderse uno de espaldas! No sé si aún querrás darme la mano; Al menos creo que me entiendes. Es raro que no te haya encontrado antes, Sino en un infierno como este. Pues bien, ya todo te lo he dicho. Aunque la ofensiva nos espera. Para muy pronto, Dios , no tengo miedo Desde que descubrí que estabas cerca. ¿La señal,? Bien, Dios, yo debo irme. Ah, olvidaba decirte… que te quiero. El choque será horrible… en esta noche… ¿Quién sabe? Tal vez llame a tu cielo. Comprendo que no he sido amigo tuyo. Pero… ? Me esperarás si hasta ti llego? ¡como! ¡Mira, Dios: estoy llamando, Tarde te descubrí…. ¡Cuánto lo siento!. Dispensa… debo irme… ¡buena suerte! (qué raro, sin temor voy a la muerte).